La Vanguardia, 23 de enero de 2026
Su dueño, Ivanmaria Vele, cree que hay una corriente de gente joven que empieza a estar harta de Spotify y, por eso, ha centrado sus esfuerzos no solo en levantar un local de sonido analógico de alta gamma que haga salivar a los mejores paladares, sino también en tejer una red en la ciudad de complicidades en torno al vinilo.
